El valor de las amistades que terminan (incluso sin despedida)
Generalmente cuando pensamos en el 𝗱𝘂𝗲𝗹𝗼, nuestra mente viaja hacia la pérdida de un familiar o la ruptura de una pareja. Sin embargo, hay otro duelo del que hablamos poco, y es el que surge cuando una amistad importante llega a su fin, bien porque se ha producido un conflicto o porque, simplemente, los caminos se separan. Sin embargo, algunas veces (por fortuna, las que menos), el final de una amistad se produce de una manera abrupta, y nos lo encontramos cuando esa amiga o ese amigo nos ha bloqueado en el teléfono o en sus RRSS. Puede que, incluso antes, nos haya dado señales que no vimos o que disculpamos de algún modo, como hacernos el vacío cuando estábamos en grupo, hacer como que no nos ha escuchado, respondiendo con desgana o de manera hiriente a nuestras palabras, dejándonos colgados en algún encuentro, etc. Esto es lo que hoy conocemos como 𝗴𝗵𝗼𝘀𝘁𝗶𝗻𝗴.
Como explica la psicóloga e investigadora Pauline Boss, pionera en el concepto de la "pérdida ambigua", este tipo de situaciones generan un duelo especialmente complejo porque la persona está físicamente ausente, pero psicológicamente presente. El 𝗴𝗵𝗼𝘀𝘁𝗶𝗻𝗴 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗮𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗱 nos priva del cierre y nos deja atrapados en un limbo de preguntas sin respuesta.
A esto se suma lo que la reconocida psicoterapeuta Esther Perel define como una “crisis de responsabilidad relacional" en la era digital: hoy en día, evitar la incomodidad de una conversación honesta es tan fácil como pulsar un botón, lo que fomenta que, a veces, tratemos los vínculos como si fueran de usar y tirar. Esta falta de explicaciones y lo repentino del acto puede activar en nosotros la culpa, la confusión y hacernos dudar de nuestra propia valía.
Para poder sobrellevar esta situación y esta amalgama de emociones, el objetivo no es descifrar el "porqué" de la otra persona, sino recuperar el control, la agencia y la dignidad sobre tu propia historia. Como bien señala el psicólogo Guy Winch, experto en recuperación emocional, "el cierre no es algo que nos da la otra persona; es algo que debemos construir para nosotros mismos".
Nuestras amistades actúan como testigos de nuestra vida (y eso es muy bonito), pero cuando ese amigo o amiga desaparece sin explicación, podemos elegir cómo integrar esta experiencia para que no se convierta en una herida profunda, sino que sea para nosotros un motor de resiliencia.
Para dar un sentido, un nuevo significado a esa pérdida y recuperar tu bienestar, te propongo lo siguiente:
✨ 𝗩𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮 𝘁𝘂 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗰𝗶𝗲𝗿𝘁𝗼 𝘀𝗶𝗻 𝗷𝘂𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀: Permítete sentir la frustración, la tristeza o el enfado ante ese silencio. No eches más leña al fuego; sentir lo que sientes es una respuesta humana y coherente con lo que te ha ocurrido, y tu cerebro lo percibe como una amenaza social. Recuerda que tu mundo emocional es real y merece respeto.
✨ 𝗖𝗿𝗲𝗮 𝘁𝘂 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗼 𝗰𝗶𝗲𝗿𝗿𝗲: Cuando alguien hace ghosting, la explicación que tanto buscas no te la va a dar esa persona, ni te va a llegar desde fuera. El psiquiatra Robert Neimeyer, especialista en duelo, subraya la importancia de la "reconstrucción del significado". Según Neymeyer, puedes elaborar tu propio ritual de cierre, como, por ejemplo, escribir una carta que no enviarás y que esa persona no leerá, pero que te permitirá despedirte de esa etapa, darle un sentido a lo vivido y soltar el vínculo desde tu propia emoción.
✨ 𝗣𝗿𝗮𝗰𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗹𝗮 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝘀𝗶𝗼́𝗻: Siguiendo los principios de Kristin Neff, investigadora pionera en este campo, en esos momentos debes tratarte con la misma amabilidad que le ofrecerías a tu mejor amigo/a. Ten muy presente que el 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗼𝘁𝗿𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮 𝗵𝗮𝗯𝗹𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮𝘀 𝗰𝗮𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀, de su dificultad para gestionar el conflicto, de su falta de herramientas o de sus límites emocionales, pero no define en absoluto tu valor como persona. Como diría la investigadora Brené Brown, el comportamiento de quien huye está impulsado por su propia incomodidad y evasión de la vulnerabilidad, no por tus defectos.
✨ 𝗥𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲 𝘁𝘂 𝗰𝗿𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼: Esa amistad fue valiosa en su momento. David Kessler, uno de los mayores expertos mundiales en duelo, explica que la última etapa de cualquier pérdida es encontrar el significado. Los aprendizajes, los buenos recuerdos y la madurez emocional que desarrollaste gracias a esa amistad te pertenecen, son reales y se quedan contigo para siempre, independientemente de cómo haya terminado la historia.
Por lo tanto, transformar el final de una amistad (incluso cuando duele la forma en que termina) en una oportunidad para reafirmar tu amor propio, es un acto de profundo amor por ti.
Al final, somos el resultado de todos los vínculos que nos han tocado el corazón, pero nuestra tranquilidad siempre dependerá de nosotros mismos.
¿𝙌𝙪𝙚́ 𝙩𝙚 𝙙𝙞𝙧𝙞́𝙖𝙨 𝙖 𝙩𝙞 𝙢𝙞𝙨𝙢𝙤 𝙤 𝙖 𝙩𝙞 𝙢𝙞𝙨𝙢𝙖 𝙝𝙤𝙮 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙙𝙖𝙧𝙩𝙚 𝙚𝙨𝙖 𝙥𝙖𝙯 𝙤 𝙚𝙨𝙚 𝙘𝙞𝙚𝙧𝙧𝙚 𝙦𝙪𝙚 𝙡𝙖 𝙤𝙩𝙧𝙖 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖 𝙣𝙤 𝙨𝙪𝙥𝙤 𝙤𝙛𝙧𝙚𝙘𝙚𝙧𝙩𝙚?
Referencias bibliográficas por si te apetece leer un poco más:
Boss, P. (2001). La pérdida ambigua: Cómo aprender a vivir con un duelo no resuelto. Gedisa.
Brown, B. (2013). El poder de ser vulnerable. Urano.
Brown, B. (2016). Más fuerte que nunca. Urano.
Kessler, D. (2020). El sexto paso del duelo: Encontrar un significado a la pérdida. Diana / Planeta.
Neff, K. (2012). Sé amable contigo mismo: El arte de la compasión hacia uno mismo. Oniro / Paidós.
Neimeyer, R. A. (Ed.). (2001). Meaning Reconstruction & the Experience of Loss. American Psychological Association.
Neimeyer, R. A. (2002). Aprender de la pérdida: Una guía para afrontar el duelo. Paidós.
Perel, E. (2018). El dilema de la pareja. Planeta.
Winch, G. (2014). Primeros auxilios emocionales: Consejos prácticos para tratar el fracaso, el rechazo, la culpa y otros problemas psicológicos cotidianos. Paidós.
Winch, G. (2018). Cómo curar un corazón roto. Paidós.

